Wes Anderson: “Siempre me ha gustado la Europa de Hollywood”

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EL GRAN HOTEL BUDAPEST
The Grand Budapest Hotel
Wes Anderson, 2014

De un instituto a una academia, de una casa a un submarino, de un tren a una madriguera, de un campamento a un hotel… En sus ocho largometajes, desde Ladrón que roba a otro ladrón (Bottle Rocket, 1996) hasta El Gran Hotel Budapest (2014), ganadora del Premio del Jurado en Berlín, Wes Anderson (Houston, Texas, 1969) siempre ha sentido la necesidad de encerrar a sus entrañables personajes en ínsulas aisladas, en microcosmos de los que inevitablemente acaban escapando. Con su última película, el cineasta que ostenta el “dandismo” del cine independiente parece llevar su universo y su estética particular a un punto sin retorno.

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La conciencia del demiurgo

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EL GRAN HOTEL BUDAPEST
The Grand Budapest Hotel
Wes Anderson, 2014

Es conocida la lectura que François Truffaut hizo del cine de Roberto Rossellini: “Empezó su obra filmando unidades pequeñes: un barco de guerra, una ciudad, una pequeña isla; luego filmó países, después continentes, más tarde periodos de la Humanidad…”. En una escala menor, y salvando todas las distancias –ambos cineastas son prácticamente opuestos–, podemos decir algo similar del cine de Wes Anderson, quien desde la seminal Ladrón que roba a otro ladrón (Bottle Rocket, 1996) hasta El Gran Hotel Budapest (2014), en sus ocho largometrajes hasta la fecha, siempre ha sentido la necesidad de encerrar a sus entrañables personajes en microcosmos cada vez mayores, de los que inevitablemente acaban escapando para emprender un viaje de autoconocimiento y relacionarse con el mundo exterior, bien sea para integrarse en él o directamente para ser expulsados.

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Ralph Fiennes: “Vivimos tiempos muy conservadores”

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LA MUJER INVISIBLE
The Invisible Woman
Ralph Fiennes, 2013

Primero fue Shakespeare y después Dickens. En su estimable carrera como cineasta, el actor Ralph Fiennes (Suffolk, Inglaterra; 1962), oscarizado por sus papeles en La lista de Schlinder y El paciente inglés, no se aminala ante cualquier cosa, ni siquiera frente a la estatura de las dos grandes instituciones de la literatura británica. En su brillante debut con Coriolanus (2011) volcó en un thriller político su visión contemporánea del drama shakespereano, y para su magnífica reválida detrás de las cámaras, Fiennes se ha sumergido en la vida de Charles Dickens tomando como inspiración la premiada novela de Claire Tomalin La mujer invisible. “Debo reconocer que yo era bastante ignorante respecto a Dickens –explica Fiennes–, pero me sorprendió verme completamente absorbido por su mundo. Para mí esta película trata sobre los secretos de la intimidad y la emoción del corazón humano”.

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