En las cumbres del melodrama

carolbar

CAROL
Todd Haynes, 2015

Es Navidad en Nueva York, año 1951. Todo empieza con unos guantes. Deliberadamente, Carol (Cate Blanchett) se los deja en el mostrador de la tienda, donde ha comprado un tren eléctrico para su hija. La joven dependienta, Therese (Rooney Mara), irá a su casa a devolvérselos. Y así ingresamos, como espectadores, en “la dulce ciencia del magnetismo”, como ha convenido en llamarlo A. O. Scott, crítico de The New York Times, pues el gran misterio de Carol, la última película de Todd Haynes, reside en filmar los mecanismos del deseo, los hechizos del amor prohibido, todos esos gestos y miradas que forman el catálogo de los desvelos amorosos. Y capturarlos además con la clase de sensibilidad y alquimia romántica que solo los más grandes han fijado en una pantalla.

Sigue leyendo

El sortilegio de la intuición

IV-04148

PURO VICIO
Inherent Vice
Paul Thomas Anderson, 2014

Cuando el detective en su nube no sabe si aceptar la súplica de la mujer que le ha roto el corazón, esto es, encontrar a su amante (un pez gordo de las finanzas, un hombre casado), pregunta qué debe hacer a otra mujer, aquella que realmente le ama. Ésta responde: “Sigue tu intuición”. Si lo pensamos un poco, el gran misterio de Puro vicio no es el que finalmente resolverá o no el investigador Doc Sportello (Joaquin Phoenix), sino el que apela directamente al espectador, y que descansa en esta mujer, que se hace llamar Sortilège (Joanna Newsom). Es a través de su voz y su memoria que entramos en el relato, narrado desde el flujo impresionista de sus recuerdos y de los tránsitos psicotrópicos en los que flota Sportello. Es a través de una descomunal, inolvidable escena de seducción (el sortilegio sexual), que el espectador también se enamora de ella. Puro vicio responde por tanto a un sortilegio: el de la intuición.

Sigue leyendo

Vi(r)ajes en el tiempo

Looper1

LOOPER
Looper
Rian Johnson, 2012

Adquieren más y más sentido a medida que pasan los años. Las visiones de futuro que ha dado el cine de ciencia-ficción norteamericano, especialmente desde Blade Runner (1982), van tomando una forma consistente. El malvivir de una humanidad tecnologizada, las urbes oscuras y decadentes, el existencialismo como tema central. Looper se ajusta como un guante a todas estas premisas, añadiendo el desarrollo de la telequinesis en algunos individuos. Su relato acontece en el futurible 2044, si bien entra en juego asimismo un fuera de campo que transcurre treinta más tarde, 2074, en un mundo donde los viajes en el tiempo son posibles, aunque estén prohibidos por ley para evitar paradojas capaces de subvertir la Historia. A pesar de algunas incongruencias que deberemos dejar en manos de la suspensión de la credibilidad, Looper desarrolla probablemente la más interesante dramaturgia en torno a viajes en el tiempo desde Primer (Shane Carruth, 2004), si bien huye de las abstracciones espacio-temporales de aquel enigmático debut para potenciar los tropos del action-movie y el ‘thriller noir’. El más puro entretenimiento se construye aquí a partir de una inteligente distopía.

Sigue leyendo

La guerra de los idiotas

Imagen

TROPIC THUNDER: ¡UNA GUERRA MUY PERRA!
Tropic Thunder
Ben Stiller, 2008

Tom Cruise haciendo ostensiblemente el ganso bajo el disfraz de un histérico productor judío sin escrúpulos. Sobre tal escena desfilan los créditos finales de la declaración de guerra contra Hollywood que ha firmado Ben Stiller con su cuarto largometraje, Tropic Thunder, del que obviaremos su subtítulo castellano, muy propio por otra parte de una industria tan bufa como la que retrata el autor de Zoolander (2001). Si hace siete años el blanco de sus chistes fue la infantilizada, cruenta industria de la moda, ahora le ha llegado el turno a la mano que le paga su mansión en Beverly Hills. Y aunque el conjunto de Tropic Thunder no mantiene la misma intensidad que Zoolander, bien es cierto que el veneno de su agresión es todavía más nocivo, pues no es en absoluto, como nos recuerda la revista “Amante”, una “parodia funcional al poder” (aunque se haya posicionado en el primer puesto de la taquilla). Un poder que sigue alimentándose de contradicciones al permitir a un dinamitador actuar dentro de su sistema ­–el film lo produce DreamWorks y lo distribuye Paramount–; alguien que además es capaz de arrastrar a la estrella mimada de la Meca (que parecía haber perdido los papeles) en su particular campaña de ridiculización contra las grandes corporaciones del show-business cinematográfico. En su furioso y desternillante “yo acuso”, Stiller encuentra otros aliados sin complejos como Robert Downey Jr. (su papel de actor “negro” del Método lleva inscrita gran parte de la intrahistoria más risible del cine), Jack Black, Steve Coogan, Mathew McConaughey o el mismísimo Nick Nolte, todos ellos en roles de guerrilla sobradamente comprometidos con la causa.

Sigue leyendo

El desierto, la máscara y la piscina

SOMEWHERE
Somewhere
Sofia Coppola, 2010

Construida mediante unidades de acción y exposición que funcionan prácticamente como cortometrajes autónomos, pero que en su acumulación adquieren un sentido mayor, Somewhere es sin duda la obra más depurada, limpia y expresiva de Sofia Coppola. También su mejor largometraje. Detengámonos en tres escenas-síntesis de Somewhere para indagar en el sentimiento poético que produce el cuarto largometraje de la joven Coppola después de Las vírgenes suicidas (1999), Lost in Translation (2003) y María Antonieta (2006), y que llega a salas españolas con ¡dos años de retraso!

Sigue leyendo

Setenta años de retraso

AUSTRALIA
Australia
Baz Luhrmann, 2008

Baz Luhrmann nunca ha sido un director con complejos. En su momento no dudó en transformar la tragedia más universal de Shakespeare en una epiléptica relectura de los amantes de Verona, en la que cabían Sergio Leone, la estética MTV y una drag queen parade. Preso del mismo romanticismo de Romeo y Julieta de William Shakespeare (1996), tampoco dudó a la hora de filmar conscientemente el primer musical del siglo XXI y llevar el gusto por el pop hortera hasta la indigestión. Moulin Rouge (2001) padece de esquizofrenia y se convierte en cháchara musical para vender discos. Con la “Red Curtain Trilogy” (hay que sumar El amor está en el aire, 1992), el director australiano cerraba un ciclo que, según anunció, daría paso a su interés por los grandes relatos históricos. En los ocho años transcurridos desde entonces, Luhrmann perdió la puja por Alejandro Magno pero ha logrado materializar su proyecto más ambicioso y personal. La superproducción Australia confirma que su director sigue siendo el menos acomplejado de los realizadores mainstream, pero también sembrará serias dudas en todos aquellos que le consideran un visionario del arte del cine.

Sigue leyendo