Al otro lado del espejo: la infancia

11

CÉLINE Y JULIE VAN EN BARCO
Céline et Julie vont en bateau
Jacques Rivette, 1974

El fallecimiento de Jacques Rivette coincide con el 150 aniversario de la publicación de Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (1866), de Lewis Carroll. Otro círculo cósmico se cierra así en la vida y obra del cineasta más carrolliano que ha dado el cine. A lo largo de toda su obra, y especialmente en Céline y Julie van en barco (1974), nos invitó a cruzar el espejo para reconocernos en el otro lado de la pantalla.

Sigue leyendo

Nanni Moretti, cineasta sin certezas

NanniMorettiMiaMadre

MIA MADRE
Mia Madre
Nanni Moretti, 2015

Ettore Scola acaba de morir y Nanni Moretti (Brunico, Italia, 1953) está al otro lado del teléfono. El director de Querido diario (1993), como todo el cine italiano, reconoce que siente algo parecido a la orfandad. Aunque aclara que no ha sido Scola una influencia de “gran peso” en su trabajo, su figura emana como una especie de “conciencia política del cine italiano”, sobre todo en el modo en que ha descrito durante más de medio siglo las relaciones entre la historia y el individuo. Al respecto de Moretti podría decirse algo ciertamente parecido. A tres años vista de ingresar en la edad de la jubilación, Moretti bien podría encarnar el legado más visible de Scola, aunque también el de Franceso Rosi o Elio Petri. Como ellos, ha agitado en sus manos el látigo de la izquierda intelectual de la cinematografía italiana durante años, en obras que van desde Ecce Bombo (1978) hasta Il Caimano (2006). Desde que era un joven creciendo en las calles de Roma, ha compartido su pasión por el cine y el waterpolo (jugó en la primera división italiana en 1970) con un fuerte activismo político, que practicó tanto en la lucha extraparlamentaria como en los márgenes de la pantalla cinematográfica.

Sigue leyendo

Iluminaciones de Amy

Enlightened-S1-1

ILUMINADA
Enlightened
Laura Dern & Mike White, 2011-2012
El gesto desencajado, la sonrisa torcida, la expresión rota. Una clase de belleza indeterminada, muy extraña, como un cuadro cubista que se proyecta en múltiples direcciones. Sólo un director como David Lynch ha podido extraer lo más perturbador de los rostros de Laura Dern. En Inland Empire (2006), la actriz se prestó como la tabla en la que cincelar los gestos y vacíos fantasmagóricos de la contemporaneidad digital. Con sus movimientos desmañados, su melena de fuego, a sus 45 años, Dern ejerce esa clase de fascinación y desconcierto que generan las presencias desdobladas. Una figura tan carnal como etérea, frágil y resistente como el cristal. El rostro de Amy Jellicoe, su avatar o su alter ego en Iluminada (Enlightened, HBO), es un mapa en el que trazar las angustias y las esperanzas del mundo. En una misma escena, en un mismo plano, con apenas una modulación de luz, puede ser hermoso o grotesco. Una perfecta caricatura del patetismo o un ser surcado de humanidad y de imperfecciones. Actriz superlativa, la presencia de Laura Dern es siempre incontrolable.

Olvidado Rey Godard

FILM SOCIALISME
Film socialisme
Jean-Luc Godard, 2010

En una conversación que mantuvieron para la televisión francesa en 1987, Jean-Luc Godard le confesaba a Marguerite Duras: «Ahora empiezo a llegar al final y me siento un poco solo». La soledad de Godard no es solo la del intelectual que se aísla en una apartada villa suiza con su compañera, ni la del ermitaño que ha desarrollado una alergia a la vida social, a la prensa y los reconocimientos —capaz de dejar plantados, en el mismo año, a Cannes y a Hollywood, los dos grandes bastiones del cine mundial—, ni la del artista insobornable de convicciones culturales y políticas alejadas del pensamiento único. «Si me llevo mal con los terrestres es probablemente porque formo parte de los extraterrestres», dijo en cierta ocasión. La soledad de Godard es, en todo caso, la de su pantagruélica obra, que forma todo un continente en sí misma —casi 200 películas entre largometrajes, cortometrajes, televisión, vídeo-arte, publicidad, clips, cine-ensayo, diarios filmados, etc. —, de formas y relieves ferozmente intransferibles, una obra totalmente al margen de las inercias y exigencias de producción de la industria. Como dijo Rossellini de Chaplin: «Es la obra de un hombre libre».

Sigue leyendo