Los golpes de la vida

129

THE FIGHTER
The Fighter
David O. Russell, 2010

De un modo u otro, la extraordinaria historia del campeón del mundo Micky Ward debía ser contada. El actor con quien comparte iniciales, Mark Wahlberg, se volcó en el proyecto durante años. Como productor y actor protagonista, debía encontrar al director adecuado para trasladar a la pantalla la esquizofrenia narrativa de un relato pugilístico tan cerebralmente desafiante como emocionalmente primitivo, donde los mundos del boxeo y las drogas convergen y colisionan hacia zonas inesperadas. En la búsqueda de Whalberg cayeron varios pesos pesados, como Darren Aronofsky, que pudo haberla dirigido si no hubiera resucitado a Mickey Rourke en El luchador. Ironías de la vida, el título español para The Wrestler vendría a ser la traducción exacta de esta otra película que finalmente no hizo, The Fighter (si bien figura como productor ejecutivo), que finalmente cayó en manos de David O. Russell (director del filme más carismático sobre el expolio de Irak, Tres reyes), y que llega a nuestras pantallas después de haber amasado ocho nominaciones a los Oscar.

Sigue leyendo

La naturaleza del escorpión

7393938716_99f928ed18

DRIVE
Drive
Nicolas Winding Refn, 2011

Hacía tiempo que no llegaba a nuestras salas una película con semejante capacidad de fascinación. Desde su estreno en Cannes, Drive ha conquistado los gustos de especialistas y profanos, convirtiéndose en un verdadero fenómeno de culto que aglutina todo tipo de entusiasmos. Ryan Gosling, habitando casi todos los planos del filme, atraviesa esta fábula mortalmente melancólica con el laconismo propio de la tradición heroica moldeada por Clint Eastwood y Steve McQueen, pero también con la del silencioso samurai de Jean-Pierre Melville y Alain Delon. Como el escorpión que lleva bordado en la espalda de su chaqueta plateada, el héroe innominado de Drive, apodado Driver, esconde tras su silencio y sus gestos maquinales una naturaleza agresiva de la que se siente prisionero. Es el aguijón que atravesará su cuerpo al cabo de una sangrienta crónica de venganza en Los Angeles. Mecánico y stunt de Hollywood durante el día, por las noches Driver participa en pequeños atracos como el conductor del coche que se da a la fuga. Encuentra tiempo aún así para enamorarse de su vecina Irene (Carey Mulligan), pero tras el abrupto regreso de su marido (Oscar Isaac), recién salido de la cárcel, se verá envuelto en una refriega criminal con un millón de dólares de por medio y con la mafia de la Costa Este pisándole los talones.

Sigue leyendo

El sortilegio de la intuición

IV-04148

PURO VICIO
Inherent Vice
Paul Thomas Anderson, 2014

Cuando el detective en su nube no sabe si aceptar la súplica de la mujer que le ha roto el corazón, esto es, encontrar a su amante (un pez gordo de las finanzas, un hombre casado), pregunta qué debe hacer a otra mujer, aquella que realmente le ama. Ésta responde: “Sigue tu intuición”. Si lo pensamos un poco, el gran misterio de Puro vicio no es el que finalmente resolverá o no el investigador Doc Sportello (Joaquin Phoenix), sino el que apela directamente al espectador, y que descansa en esta mujer, que se hace llamar Sortilège (Joanna Newsom). Es a través de su voz y su memoria que entramos en el relato, narrado desde el flujo impresionista de sus recuerdos y de los tránsitos psicotrópicos en los que flota Sportello. Es a través de una descomunal, inolvidable escena de seducción (el sortilegio sexual), que el espectador también se enamora de ella. Puro vicio responde por tanto a un sortilegio: el de la intuición.

Sigue leyendo

La claustrofilia de Bertolucci

tuyyo2

TÚ Y YO
Io e te
Bernardo Bertolucci, 2012

Un sótano y dos actores adolescentes. Poco más ha necesitado Bertolucci para su regreso a un cine de interiores (en toda su extensión), acaso determinado por su condición física. Como Dreyer en Gerturd (1964), Huston en Los muertos (1987) o Antonioni en La mirada de Michelangelo (2004), Bernardo Bertolucci también ha necesitado encontrar una “pieza de cámara” para dirigir desde una silla de ruedas. Todo hace pensar también que Tú y yo será la última película, el último gesto creativo, de otro maestro de la modernidad. Pero la claustrofilia del cine de Bertolucci no necesita justificación alguna, pues le preceden otros enclaustramientos: El último tango en París, Asediada, Los soñadores, etc.

Sigue leyendo

Como un crepúsculo

GRAN TORINO
Gran Torino
Clint Eastwood, 2008

Hay algo en las grandes películas testamentarias que escapa a los juicios cinematográficos. La corriente del film transborda el caudal fílmico y se convierte en una expresión íntima y desnuda, atravesada por imágenes de despedida que quedan impresionadas a fuego en la retina. No olvidamos el último gesto fílmico de Antonioni, cruzando la basílica de San Pietro in Vincoli en el limbo digital de Lo sguardo di Michelangelo (2004); o el plano final de Robert Altman en El último show (2006), nada menos que un ángel blanco de la muerte atravesando la cámara; tampoco el sereno recorrido de una casa habitada por ánimas en Dublineses (1987), la última obra (maestra) de John Huston. Son películas que atesoran el sueño de la lucidez al final del camino. Hay algo arrolladoramente conmovedor en su paz espiritual, en cómo sus autores sentían el final y lo aceptaban sin resistencia. Las películas-testamento imponen la sensación de que asistimos a un bello crepúsculo y nunca queremos que termine. Es lo que pasa con Gran Torino.

Sigue leyendo