David Simon: “Nada nos hace más estúpidos que el dinero”

David Simon

LA ESQUIZOFRENIA AMERICANA
The Wire (2002-2008)
Treme (2010-2014)


Para David Chase, creador de Los Soprano, su trabajo consistía en “otorgar consistencia al tono y al estilo de la serie”. ¿Cómo describe su trabajo?

Un creador en televisión es la persona que escribe y a veces dirige el piloto. Ya está. “Creado por…” en realidad solo significa que es el autor del piloto. Generalmente el creador es también el showrunner, quien está al mando de la evolución de la serie. Yo de hecho siempre me he sentido incómodo bajo la consideración de “creador”… Le contaré algo. Bob Colesberry era la paleta visual de The Corner (2000) y de The Wire (2002-2008). Era quien entendía el trabajo de cámara y quien estilísticamente llevaba las riendas. Aprendí mucho de Tom Fontana y Barry Levinson en Homicide [1993-1999, serie basada en el libro de no ficción homónimo de David Simon], pero Bob me enseñó mucho más. Murió cuando estábamos preparando la tercera temporada y fue un verdadero shock para todo el equipo. Cuando veíamos los daylies [el metraje en bruto al final de cada jornada de rodaje], yo era los oídos y él era los ojos. Él sabía cómo planificar visualmente las escenas y yo sabía cuándo una línea de diálogo era basura. Traté de que Bob figurara como co-creador, de manera que la mitad de los royalties de la serie se destinaran a una beca que llevara su nombre, pero el Sindicato de Escritores no me lo permitió. Apelé hasta el final pero concluyeron que eso, en televisión, no funciona así: el creador es el guionista y no hay más que hablar.

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Dylan en el caleidoscopio

I’M NOT THERE
I’m Not There
Todd Haynes, 2007

Desde los primeros instantes de I’m Not There, cuando la cámara reemplaza a Bob Dylan caminando hacia el escenario, el magnífico film de Todd Haynes toma por propósito inmiscuirnos en el caos y la genialidad que palpitan bajo la piel de Robert Allen Zimmerman. Más allá del excelente empleo de la música para puntuar los significados sumergidos de cada tema (algunos como Positively 4th Street, Ballad of a Thin Man, Moonshiner y Blind Willie McTell recuperan su sentido preciso en yuxtaposición con las imágenes), I’m Not There en realidad no trata en ningún momento de ahondar en el proceso creativo del artista, sino en su pesquisa de una identidad abstracta, elusiva y camaleónica. Es decir, en las máscaras que Dylan ha ido colocándose a lo largo de su carrera para que no viéramos a Zimmerman. Bien como el impostor de Woody Guthrie (Marcus Carl Franklin) o el espíritu reencarnado de Arthur Rimbaud (Ben Whishaw), bien como profeta, trovador y predicador del alma (Christian Bale), como outlaw solitario (Richard Gere), marido imposible o estrella mediática (Heath Ledger), la identidad inaprensible del artista es el gran tema dylaniano y por tanto el núcleo del film de Haynes, un versado dylanófilo. Con buen criterio, el objetivo que se propone Haynes no pasa por simplificar esa complejidad y retratar la vida y milagros del “hombre detrás de su música”, sino por ponerla en evidencia tomando la forma de un criptograma audiovisual con imágenes que recrean, reescriben, reinventan, comentan o remiten a otras imágenes firmemente ancladas en el imaginario visual dylaniano.

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