Misterios y fulgores de la mirada

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MICHELANGELO ANTONIONI
(Ferrara, 1912 – Roma, 2007)

Hace poco más de cinco años, el 30 de julio de 2007, los hilos del azar quisieron que dos luces fundamentales de la historia del cine se apagaran conjuntamente. Aquel aciago día de verano, morían con una diferencia de unas horas el sueco Ingmar Bergman (Uppsala, 1914 – Färö, 2007) y el italiano Michelangelo Antonioni (Ferrara, 1912 – Roma, 2007), cineastas insustituibles y cruciales de la modernidad cinematográfica, sobre todo para quienes entienden que el trayecto modernista es tan importante en el siglo del cinematógrafo como lo fuera el periodo clásico. El de Ferrara murió con 94 años de edad, y en un día como hoy, el 29 de septiembre de 2012, hubiera cumplido cien años.

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Iluminaciones de Amy

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ILUMINADA
Enlightened
Laura Dern & Mike White, 2011-2012
El gesto desencajado, la sonrisa torcida, la expresión rota. Una clase de belleza indeterminada, muy extraña, como un cuadro cubista que se proyecta en múltiples direcciones. Sólo un director como David Lynch ha podido extraer lo más perturbador de los rostros de Laura Dern. En Inland Empire (2006), la actriz se prestó como la tabla en la que cincelar los gestos y vacíos fantasmagóricos de la contemporaneidad digital. Con sus movimientos desmañados, su melena de fuego, a sus 45 años, Dern ejerce esa clase de fascinación y desconcierto que generan las presencias desdobladas. Una figura tan carnal como etérea, frágil y resistente como el cristal. El rostro de Amy Jellicoe, su avatar o su alter ego en Iluminada (Enlightened, HBO), es un mapa en el que trazar las angustias y las esperanzas del mundo. En una misma escena, en un mismo plano, con apenas una modulación de luz, puede ser hermoso o grotesco. Una perfecta caricatura del patetismo o un ser surcado de humanidad y de imperfecciones. Actriz superlativa, la presencia de Laura Dern es siempre incontrolable.

Vas a llorar, Louie, vas a morir…

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LOUIE (3ª TEMPORADA)
Louie, 2012
Louis C. K.

1) Mírales a los ojos y habla desde el corazón
2) Tienes que irte para volver
3) Si alguien te pide que guardes un secreto, es que el secreto es una mentira

Jack Dall (David Lynch) en Louie [S03E12]

Exterior, noche en Nueva York. En plano frontal sostenido, un templo de la comedia. Entre sus invitados, Louis C.K., probablemente el humorista más hype de la ciudad, lo que allí se entiende por un “comic’s comic”, es decir, un cómico de cómicos: en la mejor tradición norteamericana del ‘stand-up comedy’, la comedia monologada. Su comedia es su vida, su trabajo, su soledad, sus anhelos y su familia. El día a día en la metrópoli del siglo XXI. En este “sitcom verité”, la tercera temporada de Louie (FX) llegó a su hiatus final con una clase revelación creativa reservada a muy pocos. Tres capítulos en continuidad narrativa bajo el influjo (y las enseñanzas) de David Lynch [Late Show] y un epílogo en Asia [New Year’s Eve]… confuciano, poderoso, divertido y conmovedor. El plano final lo hubiera filmado Ozu.

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Luces en la oscuridad

LOS ABRAZOS ROTOS
Los abrazos rotos
Pedro Almodóvar, 2009

Es obligado: los juicios formados deben quedar atrás. El cine de Pedro Almodóvar es tan avasalladoramente personal que, frente a él, podemos salir expulsados como si fuéramos una visita indeseable o ser acogidos con los brazos bien abiertos. La mayoría de los espectadores habrá pasado por ambas experiencias frente a una película del manchego. Pero es obligado, insistimos, intentar colocarse con ojos limpios frente a las nuevas imágenes generadas por Almodóvar, lo que no se traduce en olvidar el camino recorrido hasta ahora por el cineasta, solo en dejarlo un par de horas en cuarentena. Después, parece conveniente tener en cuenta, al menos, tres imponderables frente a las sensaciones y las reflexiones que nos ha despertado el film. 1/ Sus películas siempre mantienen un fluido diálogo con otras artes y otras películas, fantasías propias o ajenas cuyo propósito es encaminar el alcance de sus ficciones hacia puntos de fuga inesperados. 2/ Como cineasta que confía el epicentro de su discurso a la fricción de los cuerpos y el poder de la palabra, el intérprete es su mayor aliado, más incluso que la cámara, que los decorados, que todo el impecable artificio. 3/ Almodóvar, como Lynch, como Fellini, es también un artista plástico que piensa en imágenes. Sus calculadas historias, y la ética (o el cuestionamiento de su necesidad) que las recorre, no deberían desvincularse de su marco estético o de su puesta en escena. La entidad plástica de sus films en relación a su desarrollo argumental es totalmente decisiva. Partiendo de estos imponderables a modo de “manual-de-instrucciones-para-pensar-el-cine-de-Almodóvar”, y tras apenas un primer visionado (lo ideal serían al menos dos), anotemos algunas conquistas observadas en Los abrazos rotos, el largometraje número 17 de Pedro Almodóvar.

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