En la línea del horizonte

3nYPXx.png

EL CIELO GIRA
Mercedes Álvarez, 2005

El cielo gira tiene su origen en el máster de Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (UPF), que cinco años atrás también había alumbrado el importante largometraje En construcción (2000), de José Luis Guerín, cuya relevancia cinematográfica y repercusión en el paisaje cinematográfico español propició la aceptación del cine documental en las salas comerciales, hasta entonces arrinconado a la injusta y tradicional asociación del formato documental con la pequeña pantalla. Mercedes Álvarez, que cursó el máster de la UPF en 1998, de hecho, no es en ningún modo ajena a la película de Guerín, pues se encargó, junto a Núria Ezquerra, de su montaje. La UPF extiende su actividad pedagógica a la producción y creación audiovisual entre los alumnos de su máster de Documental de Creación (por cuyas aulas, y bajo las enseñanzas de Joaquin Jordá y del propio Guerín, también pasaron entonces cineastas como Isaki Lacuesta o Ricardo Íscar), de modo que El cielo gira nace y cristaliza como parte de una iniciativa procedente del ámbito académico, con el apoyo del director del máster Jordi Balló, la colaboración de algunos de sus alumnos y la participación financiera del ICAA, Canal +, Gobierno de Navarra, Gobierno Vasco y la Junta de Castilla y León.

Sigue leyendo

Como un crepúsculo

GRAN TORINO
Gran Torino
Clint Eastwood, 2008

Hay algo en las grandes películas testamentarias que escapa a los juicios cinematográficos. La corriente del film transborda el caudal fílmico y se convierte en una expresión íntima y desnuda, atravesada por imágenes de despedida que quedan impresionadas a fuego en la retina. No olvidamos el último gesto fílmico de Antonioni, cruzando la basílica de San Pietro in Vincoli en el limbo digital de Lo sguardo di Michelangelo (2004); o el plano final de Robert Altman en El último show (2006), nada menos que un ángel blanco de la muerte atravesando la cámara; tampoco el sereno recorrido de una casa habitada por ánimas en Dublineses (1987), la última obra (maestra) de John Huston. Son películas que atesoran el sueño de la lucidez al final del camino. Hay algo arrolladoramente conmovedor en su paz espiritual, en cómo sus autores sentían el final y lo aceptaban sin resistencia. Las películas-testamento imponen la sensación de que asistimos a un bello crepúsculo y nunca queremos que termine. Es lo que pasa con Gran Torino.

Sigue leyendo